domingo, 3 de enero de 2021

Lecturas destacadas de 2020

Unos pocos libros destacados entre los leídos en 2020:

Peter Kingsley, Filosofía antigua, misterios y magia (Atalanta):

En cierto modo, fue la fascinación de seguir a este autor en su periplo a través del espacio y el tiempo en torno a la figura y los versos de Empédocles, la geografía infernal y el auténtico significado de la Filosofía antigua, vinculada en realidad a los Misterios, a la Iniciación, lo que me indujo a iniciar este blog. Un estudio académico de gran erudición y rigor pero muy ameno y fluido, recomendable para todo aquel que tenga interés en los orígenes de la civilización occidental y que tal vez intuya que la Filosofía original era algo más que mero pensar conceptual. Escribí una reseña aquí.

Ernst Jünger, La emboscadura y La tijera (Tusquets):

Jünger volvió a mi vida en un momento difícil relacionado con una crisis personal. Y por otro lado, justo cuando el caos mundial de la pandemia estaba a punto de explotar. Leí La emboscadura en esa coyuntura y creo que actuó como un catalizador de ciertos procesos de crecimiento interior hacia una mayor liberación y autonomía. Las reflexiones de Jünger sobre el miedo y sobre la libertad son de una gran lucidez y fuerza en ese sentido. Más tarde, La tijera (que ya había leído hace veinte años, prestado por un amigo), me pareció esta vez una fuente inagotable de sabiduría condensada a lo largo de toda una vida de horadar en la tierra vital de un autor más profundo, a mi parecer, cuanto más mayor. Después me animé a probar con El Trabajador pero no pude con él por ahora, demasiado denso y de su época; lo que no será obstáculo para seguir explorando su obra, sin duda.

Patrick Harpur, La tradición oculta del alma (Atalanta):

Una joya más, junto a Realidad Daimónica y El fuego secreto de los filósofos, de este autor con el que he conectado mucho en los últimos años. Su pensamiento, libre, flexible y abierto (multiperspectívico), es como agua fresca y abre nuevos mundos y nuevos puntos de vista con un estilo muy hábil y ameno. En este estudio, que es una labor de amor y meditación, contempla el alma desde un punto de vista muy neoplatónico y hermético al tiempo que actual (como es habitual), y resulta muy inspirador y, si bien menos sorprendente, sí más directo e íntimo que los otros dos libros.

Édouard Brasey, Hadas y elfos (Olañeta):

Leí este libro hace años y lo retomé en este para leer su serie completa de cinco libros dedicada a los seres feéricos, siendo los demás Enanos y gnomos, Sirenas y ondinas, Gigantes y dragones, y Brujas y demonios. Libros encantadores (sobre todo el primero), con mucha información y un estilo no tan académico como ameno y comprometido con la restauración de la importancia de la Imaginación.

Platón, Diálogos III: Fedón, Banquete, Fedro (Gredos):

¿Qué decir? Una maravilla. Es en este volumen tercero de la edición de Gredos donde los Diálogos despegan a alturas más o menos entrevistas en los dos primeros. El discurso de Sócrates/Diotima sobre el Amor es algo maravilloso, de lo más bello y profundo que he leído nunca. Sí, ya había leído el Banquete en la Universidad, pero era otra persona. Y el Fedón y el Fedro, reveladores y apasionantes también, acerca del alma, la muerte y la inmortalidad. Para volver a ellos muchas veces en el futuro.

Louis Cattiaux, El Mensaje Reencontrado (Herder):

Terminé este libro durante este año, pero llevaba leyéndolo varios, a pequeñas dosis, dada su considerable densidad: un extenso libro compuesto de aforismos que condensan la comprensión de Cattiaux de la sabiduría del hermetismo cristiano. Leer este libro de principio a fin es una aventura que, dependiendo de tu estado y disponibilidad, se puede hacer pesada a veces. Probablemente está hecho más bien para ser leído no de manera lineal, sino como un libro sagrado: abrirlo, leer un aforismo (cualquiera) y masticarlo pacientemente. Generalmente, cada versículo condensa muy efectivamente, con distintas palabras, el mismo y único Mensaje.

Chrétien de Troyes, El cuento del Grial (Alianza):

Había leído algunas de las novelas artúricas de la Vulgata hace años, y este año me decidí a leer esta, anterior, en la que aparece el Grial por primera vez en la literatura medieval. Más sencilla y directa que las del ciclo de la Vulgata, tiene también una fuerza y un encanto especial. El pasaje de la aventura de Perceval en el castillo del Grial, donde contempla este y otros dos objetos misteriosos (la lanza y el plato) en presencia del Rey Pescador, es extrañamente onírica y hermosa, y se intuye cargada de profundos simbolismos.

Mª Victoria Espín, Sobre la Iniciación (Vía Directa):

Subrayado de arriba a abajo en mi primera lectura, este libro está escrito con mucho amor y sabiduría. Recoge artículos diversos publicados antes por la autora en la revista Symbolos, incluso alguna reseña, pero la estructura que le ha dado le aporta unidad y coherencia. Contiene pasajes muy bellos y mucha intuición profunda, y resulta iluminador leer sobre los dioses grecorromanos desde la perspectiva profundamente iniciática y hermética que se siente en sus palabras. Otro libro al que volver, para leer con el alma.

Pilar Pedraza, La perra de Alejandría (Valdemar):

Tras leer Lobas de Tesalia me convertí en un fan total de Pilar Pedraza. Esta es la primera de su trilogía de las Antiguas, compuesta también por la mencionada y por El amante germano, que leeré próximamente. Su exquisita escritura de tintes a un tiempo góticos, realistas y oníricos viene acompañada aquí de un marco fascinante: el mundo antiguo grecorromano, sus misterios iniciáticos, su magia, sus dioses y su vida cotidiana. Vamos, una novela que lo tiene todo, y es tan minuciosamente erudita como amena y deliciosa.

Lord Dunsany, La Hija del Rey del País de los Elfos (Alfabia):

La prosa de Lord Dunsany es una de las cosas más bellas y sugerentes que uno puede leer, puro alimento para la imaginación y el sentido de la belleza. Es posible que lo prefiera a pequeñas dosis, en sus cuentos maravillosos, pero en este clásico de la fantasía temprana, el autor esgrime con éxito su barroco estilo en formato novela. No es una lectura ligera pese a ser básicamente un cuento de hadas muy tradicional, porque cada frase está cargada de imágenes y satura los sentidos con las impresiones de un mundo lleno de vida, pero una vida como de sueños, y trágica y hermosa y muy prerrafaelita.

Josephine MacCarthy, Tarot Skills for the 21st Century (TaDehent):

Si uno tuviera verdadero interés en el Tarot como arte adivinatoria en el sentido tradicional, y no como instrumento de introspección psicológica ni como mero fortune telling, este es el libro que recomendaría sin dudar. Adivinación (divination) entendida como el arte de percibir los patrones del destino y las energías e influencias en torno a determinadas situaciones o personas, con un enfoque tanto mundano como mágico y místico. Escrito desde el punto de vista de una persona más o menos relacionada con el ocultismo anglosajón (usa la baraja Rider-Waite) pero no adscrita a ninguna de las corrientes derivadas de la Golden Dawn; y, a mi ver, con una palpable sabiduría y experiencia real en torno a la tradición mistérica occidental, de la que es evidentemente una profunda conocedora de primera mano. Un libro muy práctico y directo a la vez que profundo y, sobre todo, honesto.

Philip K. Dick, Valis (Minotauro):

Muy buena novela del autor de la genial Ubik, el único otro libro suyo que he leído. Aquí la ciencia-ficción deja paso a un relato más mundano pero de resonancias metafísicas, en torno a las enfermedades mentales, las drogas, las relaciones y la contracultura psicodélica de los años 60, basado en las, al parecer, accidentadas experiencias vitales del autor. La parte metafísica y gnóstica al final flojea un poco para mí, aunque posiblemente para otras personas pueda tener un efecto más impactante. En cambio encontré la parte más mundana de la historia especialmente potente. En conjunto es sin duda una obra bastante fascinante y muy recomendable, aunque su efecto final en mí fue de cierta saturación, dejándome con ganas de leer alguna de sus otras novelas más ligeras, después de un tiempo prudencial tocando tierra. La disfruté.

Feliz año nuevo y lecturas buenas para el alma.

D. G.

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